guías de compra
Comprar un cabecero a medida: cinco decisiones antes de pedir
Medida (no siempre coincide con la cama), material (macizo vs contrachapado), patrón, acabado y fijación. Cinco decisiones en orden para que el cabecero que recibes sea el que imaginabas.
Un cabecero a medida no tiene devolución: lo producen para ti en las dimensiones que has pedido. Por eso merece la pena tomarse cinco minutos antes de hacer clic y cerrar cinco decisiones en orden. Las que marcan la diferencia entre recibir lo que imaginabas y recibir algo que "está bien, pero...".
1. Medida real, no la de la cama
El cabecero y la cama no tienen por qué medir lo mismo. Lo habitual es que el cabecero sea **igual** al ancho de cama o **10 a 20 cm mayor por lado**, para darle presencia.
- Cama de 150: cabecero de 150 a 170 cm.
- Cama de 160: cabecero de 160 a 180 cm.
- Cama de 180: cabecero de 180 a 200 cm.
En altura, calcula desde el colchón: habitualmente 90 a 120 cm sobre colchón. Por debajo de 90 se ve pequeño; por encima de 120, empieza a comerte pared.
Si tu pared no es plana (tiene rodapié, hornacina, radiador), mide el espacio útil antes. Y comprueba que el cabecero no tape un interruptor o una toma.
2. Macizo o contrachapado
El gran dilema. La diferencia no está sólo en el precio.
**Madera maciza** (roble, nogal, pino, fresno): máxima calidez, envejece noblemente, aguanta golpes y se puede lijar en el futuro. Pesa más (un cabecero macizo de 2 m pesa entre 30 y 40 kg).
**Contrachapado** (abedul, roble, chopo): más económico, más ligero, acepta bien ranurados finos y patrones con mucho detalle sin astillarse. No admite lijado profundo. Si se sumerge en humedad prolongada, se puede hinchar.
Para dormitorio de adulto con uso normal, los dos funcionan. Si el cabecero va a tener la pared detrás en un baño adyacente o tienes muchos cambios térmicos en la zona, el macizo aguanta mejor.
3. El patrón: sobrio o con carácter
Tres familias de patrón:
- **Liso**, con o sin bisel perimetral. Si ya hay mucho carácter en el dormitorio, es la opción que gana.
- **Ranurado** (horizontal, vertical o diagonal). Aporta ritmo y textura. Es el patrón con mejor relación precio-efecto.
- **Fresado o perforado** (geometría, círculos, patrón libre). Más trabajo, más tiempo, más precio. Funciona en dormitorios con lenguaje muy contemporáneo.
No todos los patrones funcionan en todos los materiales. Un ranurado fino sale bien en contrachapado de abedul pero puede fisurar en pino. Al configurar, el simulador te avisa de incompatibilidades.
4. Acabado: aceite, laca o sin tratar
- **Aceite natural.** Deja ver la veta, envejece cálido, necesita nueva capa cada año o dos. Es el acabado por defecto en roble y nogal.
- **Laca mate al agua.** Protege más, homogeneiza el tono, se limpia mejor. Acaba el tacto menos natural.
- **Barniz brillante.** Evítalo salvo gusto muy específico: cambia la textura de la madera hasta parecer plástico.
- **Sin tratar.** Sólo si vas a aplicarlo tú mismo; si no, la madera coge manchas en semanas.
5. Fijación
Tres vías principales:
- **Riel oculto al dorso**, anclado a pared con tacos químicos. Invisible, permite descolgar para limpieza. Lo que solemos recomendar.
- **Tornillos pasantes** desde la cara visible. Más sólido, pero los puntos se ven; funciona en acabados donde el tornillo se integra.
- **Apoyado sobre cama**. Sin fijación a pared, se sostiene en el cabezal del somier. Rápido, pero se mueve con el tiempo.
Si la pared es de yeso laminado con bastidor, pregunta antes: necesita tacos específicos y a veces refuerzo.
Y si dudo, ¿qué hago?
Escríbenos una foto del dormitorio, la medida de tu cama y el nombre de tu dormitorio "ideal" (industrial, clásico, escandinavo...). En horas te recomendamos material, patrón y acabado, sin compromiso.