inspiración
Celosías y separadores: reformas pequeñas que transforman un espacio
Dividir sin levantar un tabique. Con un panel perforado de acero o una celosía de madera a medida ganas zonas diferenciadas, luz filtrada y un gesto de diseño que se nota.
Levantar un tabique es obra. Pintar no es obra pero no separa. Entre los dos, hay un punto medio que a menudo se olvida: un separador o una celosía a medida, montados en un par de horas, que marcan zonas sin cerrar el espacio y sin hacer polvo.
Es uno de los cambios con mejor relación esfuerzo-efecto en interiorismo doméstico. Sirve para dividir un salón-cocina, aislar una zona de trabajo dentro del salón, crear un vestidor abierto junto al dormitorio o proteger una entrada de las miradas directas.
Separador metálico perforado
El más habitual y probablemente el más rentable. Un panel de chapa de acero —lacado negro o corten— de 2,5 a 3 mm con perforado a medida, montado entre suelo y techo con perfiles metálicos delgados o anclado a pared de un lado. El perforado puede ser geométrico regular, orgánico, con densidad variable, o con el logotipo de la casa si te apetece. La luz pasa pero la mirada se entretiene.
Medidas típicas: 2,40 a 2,70 m de alto, 60 a 140 cm de ancho por módulo. Se instala en una mañana.
Celosía de madera
Más cálida, más doméstica. Listones verticales u horizontales de roble, nogal o contrachapado cortados por CNC, separados unos centímetros entre sí, sujetos por un marco metálico o por travesaños de la misma madera. Filtra la luz con ritmo y envejece bien.
Funciona especialmente bien en dormitorios con vestidor abierto, en zonas de lectura junto al salón y para disimular el armario técnico de una instalación.
Celosía de corten en interior
Menos común pero muy efectiva en lofts y casas con mucho hormigón visto. Una celosía de corten se oxida en tres o cuatro meses hasta fijar su pátina, y a partir de ahí queda estable. No mancha si se protege el canto inferior con un perfil.
Panel fijo vs panel pivotante
Un separador no tiene por qué ser fijo. Con bisagras sencillas, el mismo panel se convierte en puerta pivotante que deja pasar todo el ancho cuando hace falta. Especialmente útil si lo que separa es una cocina abierta.
Medidas habituales
- Salón-cocina de unos 40 m²: separador de 2,40 m × 1,20 m.
- Rincón de trabajo dentro del salón: 2,20 m × 0,80 m.
- Vestidor abierto: dos celosías de 2,40 m × 0,60 m.
- Cocina-entrada: panel pivotante de 2,10 m × 0,90 m.
Si tienes el espacio medido y una idea del patrón, la ficha en el configurador te da precio al instante. Si prefieres que te echemos una mano, una foto y dos medidas son suficientes para recomendar.